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viernes, 8 de abril de 2016

TREPIDANTE BUCEO EN EL BARCO HUNDIDO RÍO DE LA PLATA


“TREPIDANTE BUCEO EN EL BARCO HUNDIDO RÍO DE LA PLATA”.
MAR AZUL. POR BETO “DELFÍN” FARES.

Un honor inmersionar en el fabuloso pecio Río de la Plata, con el buzo que más lo conoce, mi maestro Mario Treviño, lleva más de treinta años buceando y arrancando los velos del misterio, del fabuloso barco Río de la Plata, en sus buceos arqueológicos e históricos, escudriñando sus recovecos, lámpara en mano, ha penetrado las oscuras entrañas del legendario barco hundido, descifrando en sus más de dos mil buceos en el pecio, la mayoría de sus interrogantes.

Nos clavamos en un mar azul, en la gran Bahía de Santa Lucía, el agua templada y transparente, nos fuimos por el cabo de proa ya los diecisiete metros de profundidad, tocamos el frío metal del barco, aleteamos por un pasaje de arcos de la primera cubierta, prendimos las lámparas submarinas y nos metimos por una de sus aberturas, aleteando suavemente, para no provocar levantar el polvillo de óxido, acumulado en sus más de setenta años de su estrepitoso naufragio, ocurrido en el años de 1944, envuelto en llamas, el poderoso barco vaporino mixto, de transporte de pasajeros y de carga, encontraba el Río de la Plata, su líquida tumba y es el barco más visitado por los buzos, de la corona del buceo Mexicano, es la joya más valiosa.
Siguiendo las instrucciones de mi maestro Mario Treviño, llegamos al camarote del capitán Alonso Ball, por cierto Mario Treviño, encontró el reloj de bolsillo, en chapa de oro puro con las iniciales de AB, miles de objetos se han encontrado en los interiores del fabuloso Río de la Plata, ensaladeras de plata, cucharas, cuchillos, tenedores, todos en plata pura, platos, tazas, en una cerámica finísima Europea, adornos de bronce, discos del famoso cantante de tangos, el ídolo de América Carlos Gardel, recuerden qué el barco Río de la Plata, se hundió con todas las pertenencias de los pasajeros y con toda su valiosa carga, desde carros Ford, papel periódico en toneladas, maderas finas, miles de objetos y con los lingotes de oro de los Alemanes, que cargaron en los Ángeles, California.

Avanzamos lentamente, descubrimos la tina de baño del capitán Alonso Ball, de porcelana Bávara, tomamos video y fotos, momentos de tocar la historia, saber más de su historia, que debe de ser filmada por mi amigo y hermano buzo, ganador de dos Óscar de Hollywood, Antonio González Iñárritu, son buzos del Centro Asturiano de la Ciudad de México, Mario Treviño, como sus asesor, nuestro buzo, es el número uno, en conocimientos del fantástico Río de la Plata, es una enciclopedia, tiene datos enviados por los museos de la Argentina y sabemos que el primer nombre del Río de la Plata, era el de Principessa María, en honor al nombre de la hija del último Rey De Italia, Víctor Manuel II, por cierto en sus arduas investigaciones, mi maestro Mario Treviño, dio con el paradero de la campana del Río de la Plata, gracias al conocimiento e intuición del Padre Juan Carlos Flores Rivas, quien conocía donde estaba colocada y funcionando la campana, tenemos la foto y en la campana tiene el nombre de Principessa María, un trabajo detectivesco fue el descubrimiento del emblema más preciado de los barcos, la campana.


Hemos tenido un buceo de polendas, envueltos en las historias de un naufragio, es un buceo celestial, hay infinidad de vida marina, es un arrecife artificial y el Río de la Plata, es nuestro TITANIC Acapulqueño.

jueves, 14 de enero de 2016

EL CORSARIO: UN BARCO HUNDIDO EN LA BAHÍA DE SANTA LUCIA EN ACAPULCO

EL CORSARIO: UN BARCO HUNDIDO EN LA BAHIA DE SANTA LUCIA EN ACAPULCO

MAR AZUL. POR BETO “DELFÍN” FARES.

    “En un remolino de intensas emociones, cruzando el punto de quiebre, los buzos profundos, escudriñando los recovecos del legendario barco encallado en1949, el famoso barco “CORSARIO”, fue en sus gloriosos tiempos, una nave casino y de placer, jugadores de la ruleta y las barajas, se la rifaban noche a noche, dejando miles de billetes verdes, sobre el tapete verde de la diosa fortuna”.

       Dentro de nuestra bahía de Santa Lucía, tenemos decenas de barcos hundidos, se ha convertido en un cementerio de barcos hundidos, bordeando la piedra del elefante, pasando un rompiente crujiente, los buzos cien por ciento guerrerenses, dispuestos a una nueva aventura submarina, encontrarnos con el fatídico destino del barco el “CORSARIO”, al ser perseguido el “corsario”, por las naves de la ley, ya que están prohibidos los juegos de azar en México, su capitán lo encalló, por mucho tiempo estuvo el noventa por ciento de su casco, fuera del agua.
       Los desalmados de aquella época, totalmente locos, con hachas y machetes, comenzaron a destruir el casco de madera, la utilizaban de leña ardiente, no tuvieron piedad, despedazando un hermoso piano de cola blanca, robaron miles de objetos, las ruletas de juego, las fichas, su excelso bronce, ante la rapiña desparecían sus preciados tesoros, así el barco se fue a descansar ala lecho marino, la vida en flora y fauna, fue exitosa, los peces encontraron seguros refugios en los escondites del saqueado “Corsario”.

     Los buzos nos fuimos directamente a su plancha de acero, a siete metros de profundidad, nos encontramos con partes de lo que algún día, presumía la lujosa nave casino, siento la presencia de los glamorosos artistas de Hollywood, que abordaron en los años de los cuarenta del siglo XX, el barco “Corsario”, fulgurantes estrellas del cine de los Estados Unidos, como John Wayne, Errol Flynn, Gary Cooper, la despampanante belleza de Lana Turner, Ava Gardner de una belleza felina sensual, cientos de famosas y famosos artistas, pasearon por la cubierta del barco hundido el “Corsario”.
     Ahora solo admiramos los buzos aun esqueleto, sombrío panorama, aleteando y observando por las claraboyas, ya sin sus cristales y marcos de bronce, solo enormes boquetes, que nos sirven para ver sus entrañas, donde habitan los grandes pargos, dónde cientos de peces, se refugian de los peligros, la ley de la naturaleza, el pez grande se come al pez chico.

      En la inmersión, tuvimos la fortuna de admirar a una colosal mantarraya, de seis metros de envergadura y una tonelada de peso, pegados a su lomo negro, tres rémoras viajaban gratis, sin esfuerzo alguno, las rémoras, obtenían su alimento, del sobrante que soltaba la gigantesca manta diablo, nadando como poseído por el chamuco, alcanzando a la gran manta diablo, tomando la cola de la rémora, viajaba sobre el poderoso lomo negro de la manta diablo, momentos espectaculares, hemos vivido con el monstruo de los mares, la inofensiva manta diablo.